[Opinión] ¿Puede ser Chile la capital mundial de la ciencia antártica?






Marcelo Leppe Cartes

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Bajo un principio fundamental del Tratado Antártico, la Antártida es un continente dedicado a la paz y la ciencia. Hoy es considerado uno de los laboratorios de naturaleza más importantes del mundo. La Antártida y el Océano Austral juegan un papel fundamental en la regulación de procesos como el clima y la absorción de dióxido de carbono, y la investigación en estas regiones es fundamental para comprender fenómenos de importancia nacional, continental y mundial.

Además, se están produciendo cambios rápidos en amplias áreas que podrían abrir el continente a un nuevo nivel de actividad en las próximas décadas. Más que nunca, el gobierno, la gobernanza y la protección ambiental de la Antártida deben basarse en datos científicos. Hace sesenta años, el Año Geofísico Internacional llamó la atención del mundo sobre la importancia de la colaboración continua en la investigación en latitudes altas. Hoy, las naciones enfrentan el desafío urgente de mitigar el cambio climático y adaptarse a sus impactos.

En los últimos años, las Partes Consultivas del Tratado Antártico han intensificado su actividad científica principalmente por dos motivos: desde un punto de vista político, con un papel predominante de los países candidatos; y uno científico vinculado a la priorización de las 80 preguntas puestas sobre la mesa por el Comité Científico para la Investigación Antártica (SCAR) luego de una profunda introspección llamada SCAR Horizon Scan en 2014. La ciencia mundial se ha orientado hacia las cuestiones más relevantes para los próximos 25 años de estudio en el sexto continente.

El tremendo impacto histórico-natural, biológico y climático que ejerce el Continente Blanco a escala planetaria es mucho más evidente en Chile. ¿Cómo afectará el calentamiento en la Antártida a la economía de un país cuyos pilares económicos se basan en la silvicultura, la agricultura y la pesca? ¿Cómo Chile puede ser un pilar en la explotación del enorme potencial biotecnológico de una biota única en el mundo? Estas son algunas de las preguntas que una nación como la nuestra debe enfrentar en el contexto de una sociedad del conocimiento.

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El Programa Nacional de Ciencias Antárticas (Procien) reconoció estas tendencias hace más de una década y desarrolló iniciativas destinadas a obtener un papel de liderazgo que afirmaría la supremacía en el Sistema del Tratado Antártico y sus reuniones satélite. Desde el desarrollo de 14 proyectos científicos en 2006 hasta la implementación de 97 la temporada pasada y multiplicar por ocho el número de científicos chilenos haciendo ciencia en la Antártida. Además, 12 países utilizaron Punta Arenas como puerta de entrada al Continente Blanco en 2007, cifra que hoy llega a 22 países. Considerando que 34 países tienen actividades científicas permanentes en la Antártida, se puede decir que más de la mitad (75%) de los países consultivos administradores del Tratado Antártico utilizan nuestro país como plataforma para lanzar sus exploraciones cada año. . .

Desde 2003, cuando se trasladó el Instituto Antártico Chileno (INACh) de Santiago a Punta Arenas, el número de países que viajan a la Antártida vía Chile ha aumentado significativamente (de 12 en 2003 a 22 en 2018). Estos países no necesariamente tienen que viajar todos los años desde Chile, sino que también pueden hacerlo desde Argentina (Ushuaia), Australia (Hobart), Nueva Zelanda (Christchurch) o Sudáfrica (Ciudad del Cabo).

Esta historia de fondo debería hacernos pensar en la necesidad de acelerar el desarrollo de Procien. Esta sería una medida muy conveniente para el avance científico y académico de nuestro país y para ser parte de esta causa mundial y de los beneficios económicos que trae el apoyo logístico de Punta Arenas y también de Puerto Williams. Como se sabe, pocos países en el mundo tienen la geografía especial de la nuestra, adornada con laboratorios naturales desde la Línea de la Concordia hasta el Polo Sur.

Chile vive hoy un momento crucial para lograr el objetivo de cosechar los beneficios de nuestra cercanía con el Continente Blanco para los chilenos y chilenas. La transformación de Chile en la capital mundial de la investigación antártica es posible en el corto plazo (5 años) si se toman medidas acordes con el análisis de la situación actual. El Programa Antártico Nacional se ha planteado varios desafíos para hacer realidad esta visión: consolidar el liderazgo chileno en la Antártida, fortalecer su capacidad científica, recursos humanos y logísticos en Magallanes y el Territorio Antártico Chileno; Fomentar la cooperación internacional en ciencia, cultura y logística antártica, así como la vinculación a los Programas Antárticos Nacionales de Punta Arenas e integrar las actividades antárticas en el imaginario sociocultural de la región y del país.

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Se han dado pasos concretos con el compromiso de los gobiernos regionales de Magallanes y la Antártida Chilena con el Centro Antártico Internacional ya en proceso de licitación para iniciar su construcción en 2023, así como estudios de conectividad de alta velocidad y nuevas instalaciones portuarias en Punta Arenas y Puerto Williams para mejorar las comunicaciones físicas y digitales con la Antártida; así como el Ministerio de Defensa con la botadura del nuevo rompehielos “Óscar Viel”, que está previsto para fines de este año, será construido íntegramente en Chile y con una longitud de 111 metros soportará a cuarenta científicos a bordo.

La Cancillería, por su parte, se trata del INACH Culminación de las fases de diseño de las bases de Yelcho y Carvajal, esta última la primera máquina permanente chilena que operaría todo el año dentro del Círculo Polar Ártico Antártico; y diseño inicial de la unidad del profesor Julio Escudero, la principal base científica chilena en la Antártida. Los tres vienen a reemplazar viejas estructuras que han sido gravemente dañadas por las condiciones polares y se están convirtiendo en un riesgo latente para las personas y el medio ambiente.

El INACH también lidera el proyecto, que contempla la instalación de 21 estaciones de medición automáticas y en tiempo real. Los sensores incluyen, entre otros, medidas de parámetros climatológicos básicos como temperatura, humedad, presión barométrica, velocidad del viento, radiación solar y precipitación de agua y nieve, así como dispositivos avanzados de medida de albedo, radiación multiespectral y fotosintéticamente activa, temperatura infrarroja, humedad del suelo, pH, sísmica y deformación de la corteza. El backbone de la red cubre 2.118 kilómetros lineales desde la Base Escudero hasta la Estación Polar Conjunta Union Glacier. Esta representa la red de sensores permanentes más grande jamás instalada por nación alguna en la Antártida, pero también es una poderosa herramienta para comprender y modelar los escenarios de cambio global que ya afectan el contexto territorial que llamamos Chile y sin duda brindará datos fundamentales para que el desarrollo futuro Los modelos se basan en información científica de alta calidad.

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Sin embargo, no es posible ser una capital antártica sin traer a nuestro país la mejor investigación científica posible, hecho logrado gracias a la alianza entre los Ministerios de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Relaciones Exteriores y el INACH con financiamiento y logística, ciencia y tecnología. apoyo funcional en la Antártida a dos proyectos de la Prioridad y Líneas de Excelencia: el Centro IDEAL (Fondap) gestionado por la Universidad Austral de Chile; y el Instituto Milenio BASE, liderado por la Universidad de Chile, que reúne a una constelación de investigadores de diversos centros y universidades nacionales e internacionales.

Tampoco puede ser sin atraer a los encuentros más importantes de la ciencia antártica mundial. Chile fue elegido por la comunidad internacional para albergar la Conferencia Científica Abierta del SCAR y sus encuentros con delegados de más de cuarenta naciones. Las reuniones se llevarán a cabo en Pucón y Punta Arenas en agosto de 2024 y reunirán a más de mil exploradores antárticos de todo el mundo para la primera conferencia presencial en 6 años. Para 2025 ya está prometido el Simposio Internacional sobre Ciencias de la Tierra Antárticas (ISAES), el principal encuentro de ciencias de la tierra, que traería alrededor de 400 científicos a Punta Arenas, ciudad anfitriona de este evento.

Todos estos esfuerzos traen nuevo ímpetu y oportunidad a una tarea que se encuentra en un momento crítico si queremos ver a Chile convertirse verdaderamente en la capital mundial de la exploración antártica.





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