La sonda que resolverá los grandes misterios del Sol | EL UNIVERSAL


Los científicos siempre han sentido mucha curiosidad por los fenómenos que ocurren a nuestro alrededor. A pesar de la inagotable y tremenda actividad por entender nuestro mundo y el gran entusiasmo por buscar la verdad y resolver problemas, algunos de estos continúan causando verdaderos quebraderos de cabeza en el quehacer diario de la ciencia.

Algunos fenómenos desafían nuestra creatividad y pensamiento y se convierten en problemas más allá de nuestra comprensión actual. Muchas áreas de la ciencia, especialmente la física y la astrofísica, tienen problemas que no están completamente resueltos hasta el día de hoy, cualquier solución teórica, simulación o análisis de nuevos y mejores datos a veces deja solo más preguntas que respuestas.

Nuestra galaxia, la Vía Láctea, ha sido estudiada desde diferentes ángulos y métodos, pero aún quedan muchas incógnitas. En nuestro sistema solar, por ejemplo, tres problemas principales relacionados con el Rey de las Estrellas siguen siendo desconcertantes y sin resolver.

El Sol siempre ha presentado desafíos a los investigadores, en particular: ¿Cómo genera el Sol su campo magnético a gran escala y que se invierte periódicamente? ¿Por qué la corona del sol (capa atmosférica) es mucho más caliente que la superficie del sol? Y, entre otras preguntas, ¿cómo genera el Sol sus fuertes campos magnéticos hacia el sur en las eyecciones de masa de la corona solar que crean tormentas geomagnéticas?

Resolver estos misterios es importante para poder diagnosticar la influencia de la naturaleza solar en la vida cotidiana de la Tierra, ya que, entre otras cosas, existe la posibilidad de predecir supertormentas solares y geomagnéticas.

Also Read :  un tercio de los casos más escondidos son prevenibles

Con esto en mente, algunos científicos dedican prácticamente toda su vida a una disciplina o área de la astrofísica llamada clima espacial. El clima espacial describe las fluctuaciones en el entorno espacial entre el Sol y la Tierra. En particular, esta área describe los fenómenos que afectan a los sistemas y tecnologías en órbita y en la Tierra.

El clima espacial puede ocurrir en cualquier lugar desde la superficie del sol hasta la superficie de la tierra. Cuando una tormenta de clima espacial sale del Sol, pasa a través de su corona y entra en el viento solar. Más tarde, cuando llega a la Tierra, energiza la magnetosfera terrestre y acelera electrones y protones hacia las líneas del campo magnético de nuestro planeta, donde chocan con la atmósfera y la ionosfera, particularmente en latitudes altas.

Cada componente del clima espacial afecta a una tecnología diferente. Esta rama de la astrofísica ha planteado algunas teorías e hipótesis para hacer frente a los problemas de los que hablábamos anteriormente; sin embargo, no son del todo satisfactorios o incompletos, o que no pueden ser probados o no están respaldados por los datos existentes, o peor aún, no hay datos suficientes, confiables o precisos para respaldar la evidencia.

Also Read :  las mejores ofertas en portátiles y TV

Solar Orbiter, un gran aliado

A principios de 2020, la Agencia Espacial Europea (ESA), en colaboración con la NASA, lanzó la sonda Solar Orbiter (SolO), un satélite científico compuesto por muchos satélites de última generación, robustos y sensibles, cuya principal tarea es hacer mediciones detalladas y precisas de la superficie del sol, para realizar mediciones.

La sonda se enfoca en el campo magnético de la superficie del Sol, los niveles de radiación en la heliosfera interna y el viento solar, así como en las observaciones de las regiones polares del Sol desde órbitas de alta latitud.

Todo ello enmarcado en un programa de clima espacial muy esperanzador para acercarnos a la comprensión de los mecanismos implicados en la dinámica solar y cómo el sol controla la heliosfera.

Orbitando tan cerca de la estrella, a una distancia de unos 42,4 millones de kilómetros, la distancia más segura que se puede alcanzar sin exponer la misión o los instrumentos, el plan de trabajo de la sonda es recopilar datos de composición muy precisos del viento solar y parámetros de superficie, que también se pueden tomar sobre la misma eclíptica y también en latitudes altas con la ayuda de movimientos que utilizan la gravitación de Venus.

Como decíamos antes, sus objetivos principales son recopilar evidencias y datos para probar hipótesis (y fomentar nuevas) y teorías sobre los problemas de los que hablábamos al principio.

Also Read :  Conozca Marshmallow, el nuevo exoplaneta ″ultraesponjoso″ | Ciencia y Ecología | DW

Algunos de los instrumentos que posee están basados ​​en sensores de imagen de alta resolución con diversos filtros y polarizadores, además de disponer de múltiples espectrómetros para el análisis de las emisiones de radiación solar en diferentes rangos de energía y longitudes de onda del espectro visible. rayos

Además, cuenta con detectores de rayos cósmicos, analizadores de partículas de alta energía (para detectar partículas pesadas y electrones) y para analizar la composición química del viento y la radiación solar, magnetómetros que pueden medir campos magnéticos en diferentes puntos y en grandes regiones, y ondas Analizadores de radio y plasma.

Su hoja de ruta real de observación y ciencia apenas comienza, ya que su misión se extenderá más allá de 2030, con una agenda muy esperada para los científicos de todo el mundo que esperan ansiosamente los datos para comenzar a calibrar modelos y teorías.

Lo que se espera del satélite es que, con más y mejores datos, pueda ayudar a aclarar algunas de las grandes preguntas de nuestro astro rey. En particular, su importancia radica en que este conocimiento puede contribuir a nuestra comprensión de cómo la Tierra se ve afectada por el viento solar, las eyecciones de masa coronal, la radiación recibida del sol y los rayos cósmicos que recibimos.

*Astrofísico y Profesor de la Universidad Técnica de Bolívar





Source link