La Luna en un bote, la tierra de la isla canaria de Lanzarote es muy similar a la de la Luna-NIUS


  • LZS-1 es un simulador de regolito (polvo) lunar fabricado con basaltos de la isla de Lanzarote.


  • Durante muchos años se ha intentado simular las condiciones del satélite terrestre en el laboratorio.


  • Lanzarote es una isla excepcionalmente similar a la Luna en composición ya Marte en cuanto a materiales y procesos geológicos.

Durante más de medio siglo hemos tratado de imitar el suelo lunar en el laboratorio. Antes de que el programa Apolo de la NASA dejara las huellas de Buzz Aldrin en el reolito lunar, ya se habían hecho simulaciones en la Tierra de lo que pisarían las botas de los astronautas.

fase lunar

El astronauta Buzz Aldrin tomó una foto de sus propias huellas en la estrella lunar. Es una de las imágenes más famosas de la historia de la conquista del espacio. NASA, CC POR

Lo bueno de las imitaciones

Si el sistema solar estuviera tirando una piedra, tendríamos millones de datos cada segundo. Pero las distancias en el cosmos son enormes, las condiciones de trabajo muy hostiles cuando se deja la comodidad de la atmósfera y la gravedad terrestre, y es carísimo enviar material al espacio.

un astronauta

El astronauta Jack Schmitt de la misión Apolo 17, con un estante utilizado para tomar muestras de suelo de la Luna que trajeron a la Tierra.MACETA

Evitar los viajes y las dificultades de trabajar en el ambiente hostil de nuestro satélite son dos buenas razones por las que buscamos áreas en la Tierra que sean geológicamente similares a nuestro satélite y otros objetos planetarios como Marte donde es posible investigar sin salir de la Tierra. . .

No es raro que tanto la Luna como la Tierra sean visibles. De hecho, es posible que la Luna se haya formado en unas pocas horas, con gran parte del material de nuestro planeta arrojado al espacio como consecuencia del masivo impacto que tuvo como resultado nuestro satélite. Lo raro, o al menos excepcional, es que hayamos localizado rocas en Lanzarote que presenten sorprendentes similitudes con las de la zona de aterrizaje del Apolo 14.

Lanzarote

paisaje de la isla de lanzaroteMACETA

Ahora que tenemos la Luna en un bote

Uno de los aspectos más importantes de la ciencia y la ingeniería espaciales es la provisión de materiales y suministros para los futuros astronautas de la colonia. Esto significa que si una base en la Luna algún día se convierte en una realidad según lo planeado por el programa Artemis de la NASA, en la medida de lo posible, deberán poder aprovechar todos los recursos disponibles. Deben tratar de ser autosuficientes.

Las muestras de suelo lunar (regolito) y rocas traídas a la Tierra por las misiones Apolo son muy escasas y los estudios son limitados. Es por ello que hace más de 20 años en España y otros países se estudiaron diversos materiales que podrían ayudarnos a simular los que ya existen en la Luna, Marte e incluso algunos asteroides.

Es en este punto donde nuestra investigación cobra sentido práctico, donde la geología se encuentra con otros campos científicos. Un proyecto realizado entre el Instituto de Geociencias (CSIC-UCM) y la Universidad Complutense de Madrid: la fabricación de materiales que permitan investigar, desde esta nueva perspectiva, la Luna y la Luna.

Materiales para pistas de aterrizaje, carreteras y escudos protectores

El nuevo material, denominado LZS-1, se suma a los ya existentes, desarrollados por diversas agencias espaciales y centros de investigación. Sin embargo, esta es la primera vez que se desarrolla considerando su uso como recurso habitable.

geopolímeros

Geopolímeros para simuladores de polvo lunares (JSC-1A) y marcianos (JSC MARS-1A) producidos por la Universidad de Birmingham (Reino Unido)CC AG S.A.

Más de 500 análisis nos permitieron determinar sus propiedades con gran precisión y lo que podría estar vigente en el futuro.

LZS-1 podría usarse para construir pistas de despegue y aterrizaje, carreteras, autopistas y escudos de radiación en la Luna.

El simulador que hemos adquirido sirve también para experimentar cómo extraer elementos del suelo de la luna, recursos como el oxígeno obtenido a partir de óxidos y silicatos, hierro, titanio y otros elementos estratégicos.

LZS-1 también evaluará si es posible cultivar plantas y alimentos en invernaderos controlados en la Luna.

De Lanzarote al espacio

El 13 de enero de este año lanzamos con éxito un experimento con basalto de Lanzarote al espacio en el cohete Falcon 9 de Elon Musk que despegó de Cabo Cañaveral. Si vamos a construir una base en la Luna con material como el de Canarias, con basaltos, necesitaremos saber cómo se descompone y se rompe ese material, cómo se comporta en condiciones de ingravidez, cómo le afecta la radiación.

La muestra LZS-1 estará tres años orbitando la Tierra, con una micro cámara y sensores que nos permitan analizar su comportamiento.

El simulador de canario se encuentra debidamente almacenado y conservado en las instalaciones del Instituto de Geociencias. Ya se está analizando una parte para, entre otras cosas, comprobar si funciona como Sustrato para germinar plantas.

LZS-1 es solo el primer paso para poner en práctica en Lanzarote los múltiples retos de hacer habitables otros planetas y garantizar la supervivencia de los astronautas en el espacio. El primer nuevo paso para la humanidad.

Este artículo ha sido publicado en “An Comhrá”. Puedes leer la versión original aquí.

*Fernando Alberquilla Martínez. Equipo de Apoyo a la Investigación en el Departamento de Química Física de la UCM, Universidad Complutense de Madrid.

*Jesús Martínez-Frías. Investigador cientifico. Jefe de Grupo de Investigación y Laboratorio. Experto en Meteoritos, Geología Planetaria y Astrobiología…. Miembro de los equipos científicos de las misiones NASA-MSL (Curiosity) y NASA-Mars2020 (Persistencia), Instituto de Geociencias (IGEO – CSIC – UCM)



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