La brecha de género en el deporte empieza en el aula


A pesar de los avances en la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres en las últimas décadas, todavía existen diferentes expectativas sobre el rendimiento y las habilidades de niños y niñas en las materias del nivel secundario superior.

Hay varios factores que explican este fenómeno. Al igual que en los campos de la ciencia y la tecnología, como las matemáticas o la física, se espera que los niños en las clases de educación física tengan mejores habilidades y mejores calificaciones que sus compañeros.

Estas expectativas inciden en cuán capaces se consideran para acceder a grados y carreras relacionadas con la educación física y el deporte. Asimismo, los disuaden de desarrollar interés en este tipo de estudios y evaluarlos como una posible opción para el futuro.

diferente socialización

Desde temprana edad, las personas experimentamos un proceso de socialización que influye en muchas de nuestras decisiones. Este proceso es diferente para hombres y mujeres. En la fase temprana de la vida, nuestras decisiones más importantes suelen estar relacionadas con la elección del estudio.

Se espera que las mujeres desarrollen habilidades relacionadas con la expresión de emociones y el cuidado de otras personas. Es decir, a roles que tienen que ver con la búsqueda del bienestar de otras personas. Sin embargo, se espera que los hombres desarrollen habilidades asociadas con el desarrollo de la competitividad y el éxito.

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Todo ello parece estar relacionado con las diferentes expectativas que las personas del entorno y la sociedad en general tienen sobre los niveles de rendimiento deportivo de hombres y mujeres. De las mujeres se esperan buenos deportes como la gimnasia, los deportes de baile, el patinaje artístico o el voleibol. Estos deportes fomentan la expresión física y la colaboración con otros miembros del equipo.

Por el contrario, se espera que los hombres desarrollen habilidades atléticas en áreas como el fútbol, ​​el balonmano, el ciclismo o el baloncesto. En estos últimos deportes se fomenta la competitividad, la competencia y el liderazgo.

expectativas del maestro

Una gran proporción de los docentes de secundaria, incluidos los especialistas en educación física, actúan sobre la base de estereotipos de género. De hecho, nuestro estudio de estudiantes de secundaria sugiere que las niñas se califican a sí mismas como menos competentes que sus compañeros en deportes como el fútbol, ​​el baloncesto o el balonmano.

Sin embargo, los chicos se ven a sí mismos como muy competentes en estas áreas y valoran las actividades deportivas para tener éxito profesional. Además, algunos profesores de educación física continúan separando a niños y niñas según las diferentes tareas deportivas que deben realizar (por ejemplo, niñas para que todos puedan competir, etc.).

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El hecho de que haya menos mujeres entre los profesores de educación física (el 84% de los profesores de educación física son hombres) también explica las diferentes expectativas de niños y niñas. Esta falta de credenciales para las mujeres que demuestren que las mujeres también pueden ejercer su actividad profesional en los diversos campos del deporte y el deporte limita a muchas niñas a sentir que pueden ejercer este tipo de actividad. También dificulta que las niñas crean que pueden tener un lugar en este espacio y sentirse conectadas personal y profesionalmente.

Del mismo modo, las familias se guían por estas expectativas y estereotipos de género asociados a la competición deportiva. A veces transmiten estas creencias a sus hijas e hijos sobre las mayores competencias de hombres o mujeres en diversas áreas de la educación física.

En España, el 84% de los profesores de educación física son hombres.
Shutterstock/Drazen Zigic

La importancia de los medios y los mensajes

Otro tema importante se refiere a las imágenes que transmiten los medios de comunicación y otros socializadores culturales como los libros, los cómics o la música. Se pueden observar importantes diferencias de género a través de todos estos canales, incluso en la práctica del deporte.

Por ejemplo, la cobertura de los logros deportivos de las mujeres suele estar dominada por referencias a cuestiones no deportivas como la apariencia física, la edad o la vida familiar. Sin embargo, los hombres son retratados como independientes, dominantes y atléticos. Además, los medios de comunicación otorgan a las mujeres un papel de apoyo en las noticias deportivas, aunque tengan tanto o más éxito que los hombres.

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Luchar juntos contra estas creencias

Todos estos aspectos animan a los jóvenes a compartir estas expectativas sobre el papel que deben desempeñar hombres y mujeres en la educación física y el deporte. En este sentido, las chicas ven menos beneficio en las clases de educación física, subestiman sus habilidades en esta área, se esfuerzan menos por sacar buenas notas en esta materia y, en definitiva, se interesan menos que sus pares por estudios y carreras relacionadas con la deporte y educación física.

Ser conscientes de este sesgo nos debe ayudar a luchar contra las creencias sexistas en el desarrollo de actividades deportivas, empezando por las clases de educación física.

Involucrar a los docentes de primaria y secundaria en la búsqueda de soluciones a este problema, premiando sus iniciativas y proyectos, e incluyendo la perspectiva de género en todas las fases de la formación de todos los docentes, no solo las relacionadas específicamente con la educación física, son caminos posibles. También es importante implicar a las familias en el proyecto educativo global del centro, para que la impartición de las materias esté libre de sesgos sexistas.



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