Euromillones en Málaga: La lotera que dio los 66 millones en Málaga: «Espero que sepa gestionar bien el dinero»

Begoña Jiménez y Mariló Gómez posan con un cartel reconociéndolas como la administración que ha dado Euromillones. / miguel fernandez

Begoña Jiménez es la titular de la administración de San Judas Tadeo, donde se vendió el primer premio de los Euromillones

Mathias Stuber

Al parecer, todo sigue igual en la calle Martínez Maldonado, cerca de la gasolinera Las Chapas. Los coches van y vienen para repostar. Las mujeres, ataviadas con bufandas para protegerse del frío, cargan bolsas con mandados. El oscuro miércoles del mes, febrero, es casi oscuro. Pero anoche pasó algo que ha revolucionado el barrio. La noticia, como una carta pagada, se había esparcido como el fuego en un bote de paja. El boca a boca difundió lo que primero fue un rumor y, a estas alturas, se ha convertido en información que tiene validez administrativa.

Entre Carrefour y el taller de coches, en el número 68. Aparece la administración de loterías número 60, que lleva el nombre de San Judas Tadeo. Y ahí es donde ha sucedido algo increíble, con una probabilidad tan pequeña que parece casi absurda. El milagro bíblico de los panes y los peces queda empequeñecido por la transformación de un papel que sale del mostrador y que, en un instante, se ha convertido en un documento multimillonario. En concreto, el documento de peso, la cifra es vertiginosa nada más escribirlo, 66 millones de euros.

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Han pasado menos de 24 horas desde que Begoña Jiménez, de 51 años, supo que “algo había hecho mal”. A las diez de la noche recibió una llamada. Por otro lado, el director general de Loterías y Juegos del Estado. “Me dijo con voz tranquila y un tono bastante serio que habíamos regalado el Euromillón”, dijo.

En su gestión, que obtuvo hace diez años, se confirmó el único boleto exitoso de Primera Categoría correspondiente al 31 de enero. El desafío para las probabilidades es enorme. Hasta que Begoña admitió a SUR que suele ver el final del sorteo nacional por la noche, pero nunca le hace caso a los Euromillones. “Aquí, en España, lo pasas mal jugando si lo comparas con un país como Alemania”, dijo.

El ganador malagueño se llevó más de 66 millones del primer premio de Euromillones

Suena a tópico, pero Begoña asegura que su pecho de lotería se oxigena de felicidad y alegría en este momento. Junto a su mano derecha, Mariló Gómez, expresó su sentir. “La felicidad es grande. Piensa que has hecho muy feliz a alguien”, resaltó el titular de la administración y añadió, entre risas, que “aquí estamos el premio gordo”.

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Luego señaló otro cartel que mostraba millones de buenas lluvias. “Hace cinco años ya dimos 28 millones en un sorteo de La Primitiva”. Begoña es licenciada en derecho. Llegó al mundo de la lotería de la segunda manera. Hace quince años, su esposo perdió su trabajo en el sector farmacéutico. En plena crisis del ladrillo, el mercado laboral no le ofreció una oportunidad. “Utilizamos su compensación para comprar la administración”, dijo.

Es muy poco probable que el nuevo multimillonario revele su identidad al público. Ni Begoña ni Mariló saben responder a la pregunta que todo el mundo se hace ahora por la calle. “Nadie va a venir aquí, por ahora”, acordaron. Es un momento de fantasía e ilusión cada uno sale a la ligera. En realidad, el ganador ya debería estar en Dubái disfrutando de una botella de champán o encargando un Ferrari. Josefa, una vecina que acaba de evitar Primitiva, cree que “es demasiado dinero para una sola persona”. Si es así, jura, “lo repartirá entre el pueblo”.

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Begoña, por su experiencia en la administración, también cree que el ganador mantendrá su secreto. La figura, admite, es vertiginosa y pone en marcha todos los esquemas mentales. No es la primera ni la segunda vez que un vertiginoso ganador de números pierde la cabeza. “Espero que sepas administrar bien el dinero”, dijo Begoña.

La práctica de ponerse en un lugar afortunado es muy útil. José Luis, otro vecino del barrio que acaba de ingresar a la administración, hizo una lista mental. “Casa nueva, auto nuevo, ayudando a familiares y demás”, explicó. Luego intentará seguir con su vida, sin despedirse del trabajo ni nada por el estilo. El mundo animal está lleno de ejemplos. Un lobo, por ejemplo, cambia de piel, pero no cambia de carácter.

Surge otra pregunta. ¿Dónde están los boletos ganadores en este momento? ¿Debajo de la almohada? ¿Debajo de la alfombra de la sala? ¿En una lata de café? ¿En la nevera? Si la única persona que sabe dar una respuesta con certeza quiere hacerlo, por favor contacte a este diario.

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