El triste cierre de una pastelería granadina por la subida de luz y la materia prima: «Lo he intentado todo»

El pastelero Diego López con las dos últimas tartas preparadas antes de cerrar su negocio, Dulce Tentación, de Íllora. / ideal

Diego López recibió una ola de solidaridad y cariño tras cerrar su negocio en Íllora por falta de beneficios

«He probado de todo pero los autónomos están fritos. Los impuestos, las facturas de la luz altísimas… todos los costes de la materia prima, de la harina, del azúcar han subido y es imposible continuarlos al precio final». Así es la pastelería El chef Diego López cuenta al final la amargura de su negocio, Dulce Tentación, uno de los pocos talleres de pastelería artesanal del municipio de Íllora, que tuvo que cerrar sus puertas por falta de rentabilidad.

El anuncio del cierre, que el empresario ha querido realizar personalmente a través de sus redes sociales, ha supuesto un duro golpe para sus clientes habituales y para los vecinos que agradecen la oferta de calidad que trae a la ciudad, abanderada por sus bonitas tartas personales.

Also Read :  Este fue el negocio con el que Mark Cuban comenzó a ganar dinero a los 12 años

Diego abrió Dulce Tentación en 2021 en un local alquilado en Íllora y apenas tuvo tiempo de consolidar el negocio, golpeado por la crisis que vive el sector de la panadería y pastelería en particular. En la comarca, según la asociación que agrupa al sector, es el primer cierre pero ya hay muchos más negocios contra las cuerdas.

Según los últimos datos del IPC del INE, la harina está un 37,6% más cara que el año pasado, la leche ha subido un 30,9%, los huevos un 27,1%, la mantequilla un 37,5%, el azúcar un 50,5%… a lo que hay que sumar el coste de la luz. facturas, que se han duplicado e incluso triplicado según el contrato y el tipo de energía utilizada por cada negocio. “He pagado mil pavos de luz, es insoportable”, explica el autónomo de Ilurquía.

desde los 17 años

Tenía diecisiete años cuando empezó a trabajar como lavaplatos en un hotel de Mallorca y encontró su pasión en la cocina, donde gracias a su esfuerzo y trabajo fue escalando posiciones. “Seguí trabajando sin que me pagaran por estudiar. En 2010 tomé un curso de chef a distancia con una nota de 9.7”, dice orgulloso.

Abrir un restaurante en su ciudad natal era su sueño, pero empezó con la repostería, para la que tiene un talento especial, porque requiere poca inversión. «Abrimos con ilusión y todos los ahorros guardados aquí, esperando que nos dé sustento y emocionados de dar algo diferente que la ciudad no tiene. Siempre prefiero la calidad de las materias primas pero eso implica más costo. No soy caro si me comparas con alguien que hace lo mismo, pero no puedo igualar el precio que da la otra calidad”, resume con un dejo de tristeza.

Diego Liria prepara el último roscone de su negocio, Dulce Tentación. /

ideal

Las ventas del año pasado comenzaron bien, el negocio creció con un buen cronograma “pero todo lo que gané se reinvirtió en máquinas y mejoras”.

“A partir del verano empezó a bajar, pensábamos que hacía calor pero la cosa no subía y los impuestos y los costos de producción eran insoportables”, dijo Diego, quien cerró el negocio y ahora mira su futuro” buscando trabajar en algún lado y tener más tiempo para mis hijos”. “En el futuro, si me olvido de esta pena, quizás lo intente de nuevo, pero no sé si me atreveré”, argumentó, con el consuelo de que tenía probado todo

«Creé unos dulces, dieguitos… a ver si tienen atractivo, empecé a hacer sushi… pero no ves la luz. Un día lo vendes y al otro lo tienes que tirar y ya no tienes el beneficio del día anterior”, dijo con tristeza pero algo reconfortado por la ola de solidaridad y apoyo que ha recibido desde que anunció el cierre.

Tras el anuncio de cierre, llovieron los pedidos de roscones de Reyes, más de ochenta elaborados con cariño y calidad, que se ha convertido en una seña de identidad del negocio. “Lo intenté y lo di todo hasta el último día”, dijo.

Source

Leave a Reply

Your email address will not be published.