El racismo es un riesgo para la salud


en el Los ciudadanos, Claudia Rankine cita la investigación del epidemiólogo Sherman James, quien concluyó en 1980 que las personas (en este caso, los afroamericanos) que sufrían discriminación racial persistente y sistemática padecían enfermedades cardiovasculares, ataques cardíacos y problemas de salud mental debido al tremendo estrés que soportar la discriminación. Este fenómeno se conoce como “John Henryism”. El nombre hace referencia a la leyenda de John Henry, el trabajador del ferrocarril, un trabajador negro que, deseoso de que él y sus compañeros no sean reemplazados por una máquina de martillos al construir el ferrocarril, está jugando una carrera contra el patrón usando los golpes de Nagel. rieles a velocidades más altas que la propia máquina, gana la carrera, pero pronto muere por el tremendo esfuerzo que implica. Enfrentarse al racismo, dice el propio Rankine, es el peligro de muerte.

Lea los primeros párrafos del libro. hija de inmigrantesde Safia El Adán, la idea volvió a mí John Henryismo y no me dejó hasta que terminé de leer. Comienza en la práctica de una psicóloga: “Me he dado cuenta de que soy incapaz de hacer cosas fáciles y sencillas para los demás (…) tengo la sensación de que me van a rechazar, tengo la sensación de que se forma una barrera en mi garganta impidiendo el paso de mi saliva. – Cierra los ojos e intenta viajar al recuerdo más antiguo que te hizo sentir así. Te sentiste rechazada la primera vez, Lunja, sin importar la edad que tuvieras – me dice con una voz aún más tranquila”.

A partir de esta primera escena se desarrolla una historia que podría ser la de cualquier hija inmigrante. Lunja, la protagonista, se remonta a su infancia en un pueblo de la costa catalana para contar una historia en la que el racismo persistente y sistemático y la pobreza resultante convierten a una niña en una adulta adelantada a su tiempo, cuya vida adulta está marcada por los ataques de pánico. y ansiedad generalizada.

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Safia El Aaddam describe a través de los ojos de la pequeña Lunja y con la inocencia infantil de una persona que aún no puede entender por qué el mundo es así, la sensación de abandono y el nudo en la garganta que provoca la risa, las miradas y las burlas porque ella tiene un nombre. eso es ‘muy extraño’ para los oídos de la maestra y por lo tanto no puede pronunciarlo ni recordarlo; la vergüenza de tener el pelo rizado, la tristeza de pensar que nació con el “pelo quebrado” porque sus compañeros no paran de repetir que su pelo es feo, “como una fregona” porque sueña con tener el pelo rizado ella misma pudiendo llevar un lazo en su cabeza como la mayoría de las niñas con las que va a la escuela que son consideradas hermosas a los ojos de la sociedad.

Lo que da miedo es que el llamado color carne no se parece en nada a tu tono de piel porque es rosa y no moreno, que te griten en el patio que tu color es como caca y que por eso apestas. La terrible frustración y sentimiento de soledad e impotencia cuando vas a los profesores a decirles que te están insultando y ellos te contestan que solo están bromeando y ellos a su vez se ríen… de ti. hija de inmigrantes Duele porque rompe con la ilusión de la escuela como un lugar seguro, como un “hogar lejos del hogar” para devolvernos la imagen real de otro espacio donde se reproduce la violencia racista y clasista que se vive fuera de sus muros.

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Las escuelas son lugares peligrosos para las infancias racistas, más del 10% de todos los casos de bullying lo sufren las hijas de inmigrantes. Hace apenas unos días, Saray, una niña de 10 años, saltó desde la ventana de su casa en un cuarto piso de Zaragoza porque ya no aguantaba más el acoso racista al que estaba siendo sometida: la llamaban “Sudaca de mierda”. desde el año anterior. Era el segundo día de clases. La escuela no es responsable de lo ocurrido, al contrario, insisten en que “esto no se esperaba”, pero muchas veces son los profesores los que permiten y perpetúan las agresiones sin ninguna formación en antirracismo. Sin mencionar que el personal docente es 90 por ciento blanco y las únicas personas de color en las escuelas, institutos y escuelas secundarias son los trabajadores de la cafetería o los limpiadores.

El racismo y el clasismo en las escuelas también son la causa del abandono escolar temprano, pero los prejuicios normalizan el abandono escolar temprano atribuyéndolo a la “falta de ganas de aprender”, a la “pereza” de los hijos e hijas de inmigrantes, o al “mal de cabeza” de inmigrantes que mueren del alumnado gitano sin centrarse en las condiciones materiales y experiencias de vida de los estudiantes individuales.

“¿Aún no tienes los libros?”, le pregunta una maestra a Lunja en la tercera semana de clases. Sabe que no tendrá libros en todo el año porque su familia no puede pagar los suyos ni los de su hermano, y no deja de repetir, avergonzada: “Están en orden, pero aún no han salido. Sus maestras lo saben. esto también, y sin embargo insisten en hacerle la misma pregunta semana tras semana, año tras año, avergonzándola frente a toda la clase.”Estudiar es para los ricos, no para los pobres”, dice Lunja y continúa: “El El sistema educativo español excluye y perjudica. No, los pobres y los pobres inmigrantes no fracasan en el bachillerato. No nos cuesta nada. No es que no queramos estudiar y reprobar, sino que no nos dejáis. El sistema educativo está diseñado para excluir a los pobres y migrantes, para mantenernos siempre excluidos y para no subir de nivel.”Yo no he fallado, el sistema me ha fallado”, enfatiza Silvia Agüero en muchas de sus conferencias cuando habla de la brecha educativa en la comunidad gitana.

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La discriminación y la exclusión comienzan en los primeros años de las hijas inmigrantes y las infancias racializadas y permean nuestras vidas, independientemente de la escolaridad o la ocupación. Que johnhenrysmo Puede extenderse a la experiencia de Lunja quien, como víctima de racismo y acoso laboral, comienza a sufrir de dolor abdominal, dolor, vómitos, mareos, ansiedad y ataques de pánico. El racismo es una herida infligida en el cuerpo de personas muy pequeñas, que con el paso de los años se hace más y más grande, sin tener un solo momento de descanso para poder limpiar, cauterizar y curar hasta que llega un momento en que el enorme estrés nos enferma. .

El libro de Safia El Aaddam es una novela atrevida y necesaria, una crítica al sistema educativo español, una denuncia del racismo estructural, un testimonio de primera mano del bullying, la pobreza infantil y también un ejemplo de la urgencia que racializa a muchas hijas de inmigrantes y racializados. Gente, tenemos que hablar de eso.



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