Casi 80 años haciendo churros


Ser de Ronda y no conocer Cafetería Churrería Alba es prácticamente imposible. Esto también puede extenderse a la comarca natural de la Ciudad del Tajo y sus pueblos, ya que en esta zona son bien conocidos los churros de Juan Alba. Por el local pasan generaciones de rondeños y serranos, uno de los más antiguos de la popular calle de la Bola, Carrera Espinel, como se llama oficialmente a la calle comercial de la ciudad.

Pero la receta de esta masa frita, a base de harina, agua y poco más; También viaja por todo el mundo y prueba de ello es que desde hace años muchos turistas, sobre todo de países asiáticos, acuden a Cafetería Churrería Alba con una foto en su móvil de las motos de Juan Alba. No se requieren conocimientos de idiomas. Ambas partes se entienden perfectamente.

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Por ello, y por la trayectoria de la compañía hecha año tras año, este jueves, en una gala que se celebrará en el Convento de Santo Domingo, el Ayuntamiento de Ronda hará entrega de uno de sus premios Puente de Turismo, que otorga el Día Mundial del Turismo. , a este establecimiento . En esta ocasión, como ya ha dicho el alcalde de Turismo, Ángel Martínez, también se reconocerá la labor del Hotel Catalonia Ronda, la empresa de Turismo Activo Sierra Aventura y el Restaurante Casa Grande de Alpandeire.

María Alba sirve una mesa en la terraza de la churrería de la calle de la Bola. /

V.MELGAR

Encarna, la churrera

Esta churrería tiene ni más ni menos que 77 años desde que, según explicó Alba, abrió sus puertas en 1945. Fue creado por su madre Encarna, que sigue muy presente en la instalación, también gracias a una foto que se puede ver en su interior. Hacia 1955 la churrería se convirtió también en cafetería. A Juan, quien actualmente la dirige, junto con su esposa y dos hijos y otros tres colaboradores; enseñado por su madre. “Llevo en la churrería desde los 13 años, cuando tenía 18 o 20, cuando murió mi madre, empecé a hacer churros”, dice y añade que el secreto de que estos churros son tan buenos como lo confirman sus clientes cada día. , quizás sea porque el aceite que se usa para freír se cambia todos los días, en la levadura que se sigue haciendo según los métodos antiguos y, como indica su hija María Alba, “quizás también en la experiencia de mi padre de 50 años, creo ese es un punto clave».

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Encarna, la madre de Jua Alba, fotografiada en la instalación. /

SUR

Ella y su hermano tienen claro que seguirán con el negocio, que prácticamente conserva su imagen. “Los azulejos de la habitación de arriba son los mismos, el mostrador… Se ha hecho poco, tratamos de preservar la imagen”, dice María.

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En un día, Juan puede hacer unas 350 ruedas de churros individuales. “En verano tenemos mucha gente, mucho turismo”, explica la joven, pero su padre añade que “todo es gracias a la clientela de siempre, la gente de Ronda y la Serranía”.

La instalación está abierta de 8 am a 4 pm. “Damos el desayuno y luego tratamos de cerrar a las cuatro”, concluye María.



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